35 mujeres maltratadas viven con escolta o contravigilancia en Gipuzkoa

La Ertzaintza ofrece medidas de protección a 4.700 vascas víctimas de violencia de género

El calvario que sufren las mujeres víctimas de violencia de género no termina cuando toman la decisión de interponer una denuncia. Se abre ante sí un período de incertidumbres y miedos en el que cualquier apoyo es poco. Proporcionarle una vivienda en el que esté segura, ofrecer ayuda psicológica si es necesario, atender a los menores… Son medidas necesarias, pero también lo es no descuidar la seguridad para evitar que el nuevo agresor vuelva a actuar y que esa mujer no viva con miedo y deje de girar la cabeza cada vez que sale del portal de casa.

En esa situación se encuentran actualmente 4.694 mujeres víctimas de la violencia de género o doméstica en Euskadi, para las que la Ertzaintza ofrece algún tipo de protección, más allá de las órdenes de alejamiento dictadas por los juzgados. En los casos de riesgo más grave (34), se asigna además una escolta personal o labores de contravigilancia (73). También se vigila al maltratador en su entorno (1.483 casos) o incluso se les asigna una pulsera electrónica para comprobar que cumplen la orden de alejamiento.

Cada vez que la Ertzaintza detecta un nuevo caso de violencia de género, los agentes realizan una valoración de riesgos que presenta la víctima. Dependiendo de su situación, prestan una serie de medidas de protección en ese momento, sin esperar a que medie una decisión judicial de por medio que puede decretar, por ejemplo, una orden de alejamiento del agresor. Así, a 31 de diciembre de 2014 la Ertzaintza ofrecía protección a 4.694 mujeres que habían sufrido algún tipo de maltrato (1.610 expedientes en Gipuzkoa, 2.411 en Bizkaia y 673 en Araba), según datos del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco. Estos expedientes engloban los derivados de la ejecución de las órdenes de protección de los juzgados y las medidas prejudiciales que pone en marcha la Ertzaintza en casos de violencia de género o doméstica.

Según explican fuentes del Departamento, el grado de riesgo que presenta la víctima (básico, moderado alto o especial) determina las medidas de protección que se le van a ofrecer. En los casos más graves se ofrece a la mujer ser acompañada por agentes de la Ertzaintza al juzgado para realizar los primeros trámites judiciales. Además, se pone a disposición de la víctima una «vigilancia permanente» con escoltas, para evitar que vuelva ser objeto de una agresión. A 31 de diciembre del año pasado, en Euskadi 35 mujeres llevaban escolta personal (18 de ellas en Gipuzkoa, 10 en Bizkaia y 7 en Araba). La cifra de mujeres escoltadas es la más baja de los últimos 4 años.

Desde Seguridad explican este descenso, entre otras causas, por «una modificación en el sistema de valoración de riesgos» llevada acabo en 2013. Además, recuerdan que aceptar «llevar escolta» no es una decisión sencilla de aceptar, porque «victimiza, más si cabe a la mujer, que ha de comunicar todos sus movimientos y su vida a una persona que va con ella a todas partes, con la quiebra de su independencia y su privacidad. De ahí que sea siempre una medida que debe contar con la conformidad de la víctima».

De hecho, en los casos con orden de alejamiento en los que la mujer no desea escolta ni que se le coloque una pulsera electrónica al agresor para tenerlo ‘controlado’, se ofrece un servicio de contravigilancia. Esta técnica de seguridad se lleva a cabo por personal policial «no uniformado» de forma «discreta y utilizando técnicas de actuación que les permitan pasar desapercibidos». 73 vascas son ahora objeto de contravigilancia (17 en Gipuzkoa, 47 en Bizkaia y 9 en Araba).

Además de las labores de contravigilancia, en los casos graves se ofrece también vigilancia sobre rutinas y zonas. Las primeras se centran en la protección a la víctima en el entorno de sus «rutinas habituales». Las llevan a cabo ertzainas de uniforme «con una presencia obvia, visible y notoria, destinada a disuadir al posible agresor». 683 mujeres vascas tenían esta medida de protección a final de 2014. Las vigilancias de zona, en cambio, se centran en el entorno del agresor, con el objetivo de «vigilar sus movimientos para evitar que se acerque a la víctima». La Ertzaintza vigilaba a 31 de diciembre de 2014 a 1.483 agresores.

Teléfono Bortxa
Otra medida de protección en los casos más graves centrada en el agresor es la pulsera electrónica, un dispositivo que debe llevar el maltratador y que se establece por orden judicial. El objetivo del aparato es asegurar el cumplimiento de la orden de alejamiento. En la actualidad 31 agresores llevan pulsera electrónica en Euskadi (8 en Gipuzkoa, 20 en Bizkaia y 3 en Araba).

En todos los casos, la Ertzaintza ofrece a las víctimas el teléfono Bortxa, un servicio de telefonía de urgencia con un enlace directo con la Ertzaintza y la comisaría que lleva su caso. La aceptación por parte de las víctimas del teléfono Bortxa es cada vez mayor. En la actualidad 1.483 víctimas tienen un teléfono Bortxa activo.

Fuente Diario Vasco

OBSERVACIÓN: La Información ofrecida ha sido obtenida mediante un sistema de búsqueda en Internet. Su titularidad corresponde a la Web de origen “Fuente” salvo lo dispuesto en la misma.

@Vigtorre
http://www.vigilanteseguridadprivada.wordpress.com

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