El sueño de Catar 2022 ha costado la vida a más de 1.500 trabajadores

Más de un trabajador muere al día en las obras de construcción del sueño catarí de albergar el Mundial de fútbol en 2022. Según datos recopilados por los 328 sindicatos de 130 países que integran la ICM (Internacional de la Construcción y la Madera), hasta la fecha han fallecido más de 1.500 personas tratando de levantar estadios, edificios y otras infraestructuras que engalanarán el país asiático y lo abrirán al mundo en uno de los escaparates más lucidos tras unos Juegos Olímpicos. Las futuras estrellas del deporte rey jugarán en estadios que han levantado con sudor y sangre más de 1,4 millones de trabajadores inmigrantes, principalmente de Nepal, India y Bangladesh.

Los trabajadores allí son bulto. Una especie de esclavos sometidos a un sistema de “tutelaje” denominado kafala en el que los trabajadores están atados a su patrón, según reconocen los sindicatos de la ICM. Estas organizaciones están impulsando campañas en sus respectivos países para sensibilizar al mundo de las “condiciones infrahumanas” a las que son sometidos los operarios de la construcción en este rincón del planeta.

En Euskadi el sindicato ELA, integrante de la ICM, ya ha tomado la palabra y remitirá a los clubes vascos de Primera División de fútbol, la Real Sociedad, el Athletic y el Eibar, respectivas cartas en las que les pide que se sumen a la denuncia de esta situación. Los sindicatos apuntan directamente a la FIFA, a la que responsabilizan de permitir que los estadios en los que se disputará su Mundial se estén levantando a costa de los derechos de los trabajadores.

El número de muertes de operarios en Catar no tiene precedentes en la era moderna. El macabro récord de fallecimientos en la construcción de sedes de grandes eventos internacionales lo ostentaban, según datos de la ICM, los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (Rusia) en 2014, con 60 fallecidos. Le seguían con 40 muertes los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y después había que remitirse a la decena de fallecidos en Beijing 2008 y los siete del Mundial de Brasil 2014, donde la ICM movilizó a unas 130.000 personas en varias huelgas.

Catar es otra historia. Un mundo en el que la muerte campa a sus anchas y atrapa, un día sí y otro también, a trabajadores. “Las condiciones laborales son infrahumanas y las altas temperaturas, que llegan a alcanzar los 50 grados, están teniendo efectos devastadores sobre la salud de esos operarios. Las muertes se producen mayormente por paradas cardiacas y accidentes laborales, aunque en ocasiones también se ha denunciado el alto número de suicidios”, explica Igor San José.

Aunque algunas empresas vascas especializadas en labores muy específicas de construcción han trabajado allí con personal propio y han vivido de cerca algunas de estas experiencias, como la retirada del pasaporte a su llegada al país, los operarios que están levantando el sueño del Mundial de 2022 en estas condiciones proceden de países como Nepal, India y Bangladesh, donde apenas tienen para comer.

MENOS DE 250 DÓLARES AL MES El denominador común de sus testimonios son el engaño, la atadura y la explotación. Trabajan de sol a sol por menos de 250 dólares al mes, cuando les habían prometido más de 400 y hasta 600 en algunos casos. Muchos reconocen que se enteraron en el avión de sus verdaderas condiciones de trabajo, con salarios muy por debajo de los que les habían prometido. Algunos ni siquiera sabían que iban a trabajar en la construcción. Pensaban que iban como vigilantes de seguridad.

Pero, “¿Vale todo? ¿No se van a mojar los clubes de Euskal Herria?” Es la pregunta que se hacen el responsable de la Construcción de ELA y el resto de sindicatos del mundo, que en septiembre de 2014 se citaron en Tailandia en el III Congreso Mundial de la ICM para debatir sobre este y otros asuntos. Según San José, en Catar, el sistema kafala “prohíbe a los trabajadores migrantes cambiar de trabajo y no pueden salir del país sin el permiso de sus empleadores, que se adueñan de sus pasaportes, en el marco del sistema de permisos de salida. Por otra parte, no existe un marco legal que permita a los trabajadores migrantes organizarse y afiliarse a sindicatos para luchar por sus derechos”, añade San José.

¿SE LLEGARÁ A 4.000 MUERTOS ? “Conocemos empresas vascas que han trabajado allí y han visto lo que es aquello. Es necesaria la implicación y el pronunciamiento de los clubes vascos de fútbol en este caso. La situación tiene que cambiar y para lograrlo tenemos que implicarnos todos”, apunta el responsable de ELA. A este ritmo de muertes, recuerda, llegaríamos a 2022 con unos 4.000 trabajadores muertos. “Vale eso un Mundial de fútbol?”.

“Más de un millón de operarios están trabajando durante interminables horas en condiciones inseguras y peligrosas en un clima físico desconocido, viviendo en pequeños espacios confinados compartidos con muchos otros -hasta doce y catorce personas en cada habitación-, careciendo de saneamiento adecuado, instalaciones de cocina y de privacidad”, añade.

Las campañas de sensibilización que a lo largo y ancho del mundo quieren realizar los 328 sindicatos de la ICM durarán hasta finales de mayo, fecha en la que tendrá lugar el 65º Congreso de la FIFA, que es el órgano legislativo supremo de la organización futbolística. Tendrá lugar en Zurich (Suiza) el 28 y 29 de mayo. En el congreso de este año, habrá elecciones para el cargo de presidente que actualmente ocupa Joseph Blatter, de 78 años de edad.

Con el 29 de mayo en el punto de mira, la ICM está lanzando una serie de actividades en todo el mundo que pondrán la cuestión de los derechos de los trabajadores en el centro del debate en la FIFA, que planea un nuevo futuro y va a votar por un nuevo presidente.

Pero la rueda no se mueve pese a los intentos de sensibilización de muchas organizaciones. De hecho, recientemente una filial catarí de la multinacional francesa Vinci ha sido denunciada por una ONG (Sherpa) por “infracciones de trabajo forzado” y “esclavitud” con sus empleados en las obras del Mundial. Es la primera vez que una multinacional francesa es denunciada por este tipo de actos en las obras de Catar 2022.

AUMENTA LA PRESIÓN Las presiones crecen hacia el país anfitrión pero el Gobierno asiático no mueve ficha. Hace unos meses se comprometió a investigar las causas del creciente número de muertes entre los trabajadores migrantes, y a presentar nuevas leyes a comienzos de este año para proteger más a los trabajadores, incluidas reformas a su sistema kafala.

También prometió recopilar datos de accidentes laborales, que ahora son obtenidos a través de distintas fuentes por los sindicatos. Sin embargo, Catar sigue sin publicar estadísticas sobre muertes ni lesiones entre trabajadores migrantes. El país asiático aseguró también el pasado diciembre que había mejorado las condiciones de las instalaciones donde son concentrados los trabajadores migrantes. Sus promesas son recibidas con escepticismo.

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@Vigtorre
http://www.vigilanteseguridadprivada.wordpress.com

Contratan a once vigilantes para aumentar la seguridad en el aeropuerto

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El cumplimiento de la nueva normativa europea y la necesidad de seguir reforzando todos los aspectos relacionados con la seguridad en los vuelos -y todavía más si cabe desde el reciente siniestro del avión de Germanwingss- ha propiciado la contratación, por parte de Aena, de once vigilantes adicionales en el aeropuerto de San Javier. Según informaron fuentes sindicales a ‘La Verdad’, «cinco poseen la categoría de auxiliar y seis la de vigilante de seguridad». Los once nuevos efectivos se irán incorporando progresivamente hasta el próximo miércoles. Con las nuevas altas, el cuerpo de vigilantes en el aeródromo murciano estará formado por 33 trabajadores.

Nuevos controles

Convencidos de que el aeródromo no se cerrará
Con la reciente entrada en vigor de la norma europea 2015/187, los pasajeros se tienen que someter a una inspección en su equipaje de mano para detectar posibles trazas de explosivos. En la práctica, esto supone que «uno de cada cuatro pasajeros está siendo invitado a abrir su equipaje de mano, en mesas especiales con paneles elevados para que no queden a la vista de los demás, o en cuartos aparte», explicaron las mismas fuentes.

Los vigilantes tienen la obligación de inspeccionar cuidadosamente posibles elementos ocultos en ordenadores portátiles, móviles, tabletas, planchas, secadores, cámaras y hasta juguetes a pilas. El reglamento europeo se basa en las últimas informaciones de los servicios secretos internacionales, «en el sentido de que los terroristas están desarrollando nuevos modos de ocultación de artefactos explosivos en los equipajes de mano».

Desde Aena, se insiste en que el procedimiento se está realizando con «garantías y comodidad» para los pasajeros, aunque lo cierto es que tanto para los afectados como para el propio personal de seguridad «resulta muy poco agradable tener que enseñar y comprobar las cosas personales de cada uno», reconocieron los sindicatos.

En varios puntos de la terminal, y con el objetivo de aportar la máxima información sobre la ejecución de estos procedimientos, se han colocado diversos carteles con el aviso de que «el pasajero podrá ser seleccionado para la inspección de su equipaje de mano».

Aena ha estimado en 17 millones de euros la implantación de este refuerzo en las medidas de seguridad en toda España.

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